lunes, 21 de abril de 2014

Un gran comienzo se abre camino ...

Tras mucho tiempo de andar entre sombras, por fin diviso un pedazo de cielo eterno y salpicado de estrellas. Mis instintos heridos han sanado y esta loba, antaño acorralada, se ha liberado de numerosos cepos y más salvaje que nunca vagabundea sin mirar atrás, aulla a la luna siempre que tiene ocasión y acuna en su regazo a su pequeña cachorra. He descubierto una fuerza vital, que siempre habitó en mi y que nace de un lugar profundo. Estaba anclado en mi pecho y en mi vientre y me hace sentir más viva que nunca con los sentidos afinados, como hace tiempo que no recuerdo. Ya no tengo miedo a marcar el terreno, mis dominios van más allá, y mis instintos me muestran el camino. Ya no me temo a mi misma, acepto mi naturaleza indómita  y acepto orgullosa mi espíritu lobezno. No puedo, ni quiero ser domesticada. Necesito mi seis sentidos para transitar por la vida. Mi hogar está en el fondo del bosque, entre maleza. Los malos recuerdos ya no me lastran, he vuelto a lo esencial y por fin voy ligera de equipaje. He descubierto que la piel desnuda es hermosa bajo la luna, y tras un paréntesis de letargo arrullo con nanas a mi pequeña cachorra. He vuelto a nacer contigo, ya no he vuelto a sentirme amputada. A pesar de que no todo es hermoso, he aprendido a divisar la luz en la oscuridad. Mi pequeña, mi vida, mi ser entero. Toda mi vida ha sido una sucesión de actos que me han conducido a ti. Que suerte ser la elegida, ser tu puente de bienvenida a este mundo. Luz. Vida que se ha abierto paso a través de mí...

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